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Historia del pago

La tarjeta que llegó sin pedirse: el «Fresno Drop» de 1958 y el dolor de pagar

En 1958, un banco envió miles de tarjetas a personas que no las habían pedido. Ese episodio y un célebre experimento posterior permiten entender por qué el medio de pago cambia cuánto estamos dispuestos a gastar.

Publicado: 20 de octubre de 2026 Última revisión: 20 de octubre de 2026 2 min de lectura Edición: Proviet Hiumbex

Este artículo es de carácter histórico y educativo. No es asesoramiento financiero, legal ni de inversión.

Origen del tema

En septiembre de 1958, Bank of America realizó en la ciudad californiana de Fresno una operación de lanzamiento conocida como el «Fresno Drop»: envió por correo unas 60.000 piezas, cada una con una tarjeta que ofrecía una línea de crédito de 500 dólares, a residentes que no la habían solicitado. En apenas diez meses se habían enviado más de un millón de tarjetas BankAmericard en California. Con el tiempo, esa tarjeta se convertiría en la actual Visa.

Contexto histórico: de las tarjetas no solicitadas a las normas

El sistema nació con poca regulación. Más adelante, la ley estadounidense de veracidad en los préstamos (Truth in Lending Act) prohibió enviar tarjetas de crédito a personas que no las hubieran pedido. Algunas fuentes de divulgación hablan de graves problemas de morosidad y fraude tras la operación; el artículo que consultamos no ofrece cifras de pérdidas, por lo que no las citamos.

Qué significa «el dolor de pagar»

Prelec y Loewenstein (1998) propusieron que pagar genera una molestia psicológica —el «dolor de pagar»— cuya intensidad depende de cuán ligado esté el pago al consumo. El experimento de Prelec y Simester vinculó esa idea con el medio de pago: la tarjeta, al abstraer la entrega de dinero, parece atenuar ese dolor. Feinberg (1986) ya había mostrado en un experimento de laboratorio que las señales asociadas a las tarjetas de crédito podían facilitar el gasto.

Límites

Un experimento con entradas deportivas en un grupo específico no se traslada sin más a cualquier compra ni a cualquier país. Las fuentes que consultamos del estudio de 2001 no detallaban tamaños de muestra ni cifras exactas, así que no las damos. Es una descripción del mecanismo, no una recomendación de pagar de un modo u otro.

Fuentes consultadas

  1. WBEZ. «The Fresno Drop». wbez.org (consultada el 20 de octubre de 2026).
  2. Prelec, D. y Simester, D. (2001). «Always Leave Home Without It: A Further Investigation of the Credit-Card Effect on Willingness to Pay». Marketing Letters, 12(1), 5–12.
  3. Prelec, D. y Loewenstein, G. (1998). «The Red and the Black: Mental Accounting of Savings and Debt». Marketing Science, 17(1), 4–28.
  4. Feinberg, R. A. (1986). «Credit Cards as Spending Facilitators». Journal of Consumer Research, 13(3), 348–356.

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